Lidera con Karisma | La inteligencia emocional es un factor clave para aumentar la productividad
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La inteligencia emocional es un factor clave para aumentar la productividad

“El trabajo más productivo es el que sale de una persona contenta”
(Víctor Pauchet)

 

Las empresas cada vez son más conscientes de que incrementar este tipo de inteligencia influye directamente en el logro de resultados. Cuando las personas aprenden a gestionar bien sus emociones se produce un aumento de la satisfacción y motivación personal. Igualmente importante es cuando somos capaces de reconocer y entender las emociones de los demás.

Un empresario que carezca de habilidades interpersonales en el trato con sus equipos o un comercial de ventas que no sepa empatizar con los clientes van a encontrarse en muchas dificultades, aunque sepan mucho a nivel técnico de su trabajo. Las emociones juegan un papel fundamental en cualquier acción y si están mal gestionadas no podemos esperar buenos resultados.

Quien no tiene consciencia de sus propias emociones, y no comprende las emociones ajenas encontrará mayor dificultad para adaptarse a un entorno laboral que cambia continuamente. Es por ello que la Inteligencia Emocional en el trabajo es un concepto al que hay que prestarle gran atención. Teniendo en cuenta que el trabajo ocupa una parte importante de nuestra vida, es lógico pensar que nuestro estado de ánimo va a estar influenciado por el entorno laboral y al revés, nosotros vamos a influir en éste con nuestras emociones, es lo que se denomina el contagio emocional, por lo tanto cuánto más positivas sean esas emociones mejor ambiente laboral y mayor rendimiento a nivel profesional.

Las personas  que poseen una alta Inteligencia Emocional logran comprender y gestionar las emociones propias y de quienes les rodean, con la finalidad de construir relaciones  más positivas.

Vamos a ver cómo estas capacidades de gestionar las emociones propias y las de los demás pueden influir en el trabajo.

La Inteligencia Emocional es otra forma de sabiduría que implica darnos cuenta de cómo actuamos, como regulamos nuestro comportamiento, como podemos trabajar en equipo e incluso cómo podemos desarrollar nuestras habilidades para el liderazgo.

De este modo se pueden solucionar los conflictos de forma más rápida y adecuada, aumentará el clima positivo y permitirá una mejor integración de los equipos de trabajo con el consiguiente aumento de la productividad.

Los componentes de la Inteligencia Emocional se dividen en dos grupos:

Inteligencia Intrapersonal

  • Autoconocimiento
  • Autocontrol
  • Automotivación

 

Inteligencia Interpersonal

  • Empatía
  • Habilidades Sociales

 

La Inteligencia Intrapersonal hace referencia a nuestra capacidad de conocer y gestionar nuestras propias emociones lo cual influye directamente en nuestro estado de ánimo y por tanto en nuestro comportamiento, adquiriendo mayor confianza en nosotros mismos. Pero igualmente importante es desarrollar una buena Inteligencia Interpersonal, porque nos permite relacionarnos con los demás de una manera más adecuada. Un buen servicio al cliente, supone una competencia emocional intrapersonal basada en la empatía, del mismo modo que la confianza en nosotros mismos es una competencia emocional interpersonal basada en el autocontrol. Tanto una como otra son necesarias para poder desarrollar mejor nuestras competencias laborales. La excelencia depende más de las competencias emocionales que de las capacidades cognitivas.

Incrementando nuestra Inteligencia Emocional aumentaremos nuestra motivación personal, el compromiso con los objetivos, la comunicación con los demás, la satisfacción personal y grupal, y todo esto se traducirá en un aumento de nuestra capacidad para ser más felices.

En el trabajo cuando esto se consigue podemos hablar de un entorno laboral más saludable y por lo tanto más productivo.

¿Y en tu empresa como se gestionan las emociones?

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