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APRENDIENDO A SER EXCELENTES

“Somos lo que hacemos cada día de modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”
(Aristóteles)

 

En el ámbito laboral al igual que en el personal buscar la excelencia se refleja en los resultados. Para que una empresa pueda ser considerada excelente debe tener en cuenta que eso supone que todas y cada una de las personas que la forman tienen que adoptar una actitud hacia la excelencia. Para ganar puntos en tu parcela de mercado, tu empresa debe desarrollar y cultivar una mentalidad de excelencia y convertirlo en un hábito.

Producir el efecto WOW debería ser casi una obsesión hoy en día. Dar a tus clientes más de lo que esperan es una buena filosofía para el éxito empresarial. Y eso no es cuestión de una ocasión especial es más bien un hábito que se debe instalar.

¿Es que acaso como clientes no nos gusta que nos sorprendan positivamente?

Tom Peters junto a Robert H. Waterman, escribió sobre los 8 principios básicos que distinguen a las empresas mejor gestionadas de E.E.U.U. en su libro “En busca de la Excelencia” (más de un millón de ejemplares vendidos).

1. Están orientadas a la acción: “Hazlo, arréglalo, pruébalo”.

2. Permanecen siempre cerca del cliente: Escuchan con atención y obtienen de sus clientes las mejores ideas. Cuidan al máximo el servicio post-venta.

3. Fomentan la autonomía e iniciativa en los empleados: promueven el liderazgo y la innovación.

4. Productividad por medio de las personas. Tratan a las personas como adultos, y ofrecen refuerzos positivos.

5. Práctica basada en valores y creencias orientadoras sobre el modo de actuar y comportarse.

6. Fidelidad a su negocio central (el que conoce mejor).

7. Estructura simple y staff reducido.

8. Flexibilidad pero con normas y valores compartidos.

Destaco además una frase de Tom Peters que dice: “Observar a las empresas de éxito durante un largo plazo muestra con claridad una evidencia: El individuo sigue siendo importante”

Estos principios que nombra Tom Peters en su libro demuestran que existe una forma adecuada de funcionar y que si la adoptas en tu empresa como hábito la convertirás en una empresa excelente. Dado que las empresas son personas, individuos, como dice Peters, es aquí donde hay que hacer el mayor hincapié para enseñar, para aprender y para recorrer juntos el camino hacia la excelencia desde una visión y unos valores compartidos.

La gente prefiere trabajar para una buena empresa, que contribuya a hacer un mundo mejor, quieren sentirse bien en su trabajo y encontrarle un sentido a lo que hacen. Con esta filosofía es imposible que no se pueda conseguir el compromiso para trabajar hacia la excelencia.

Una pregunta que ayuda a las empresas a crear una conciencia de excelencia es:

 ¿Qué estamos haciendo como empresa para ayudar a construir un mundo mejor?

Porque añadir valor ha dejado de ser la excepción para convertirse en la regla. Las empresas al igual  que las personas, si dejan de crecer,  de evolucionar, se están condenando a la desaparición. El crecimiento, la evolución y la innovación son la base de la vida. Las empresas que no busquen la excelencia acabarán siendo desplazadas por aquellas que estén dispuestas a hacer el esfuerzo.

Si te das cuenta, estos principios son igualmente aplicables si eres una gran empresa como si eres mediana o pequeña e incluso si sólo eres un emprendedor.

¿Y en tu empresa?  ¿Se trabaja hacia la excelencia?

 

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